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Crónica de la concesión de mares
Movimientos

Pese a las buenas relaciones existentes entre la compañía y el sindicato algunas peticiones de mejoras salariales no habían sido atendidas. El sindicato decretó el 7 de diciembre de 1935 el paro de los 4.100 trabajadores en todas las dependencias de la empresa, solicitando además el aumento de salarios, rebaja en los arrendamientos, provisión de gas para las viviendas, mejoramiento de la alimentación y otras exigencies consignadas en el pliego de 1927. La compañía se dispuso a dialogar con una representación de los trabajadores, atendió gran parte de sus peticiones y accedió a reconocer a los hospitalizados por enfermedad medio sueldo durante los primeros 60 días y la tercera parte del sueldo durante los 60 días siguientes. Asímismo se comprometió a construir estaciones para la espera del ferrocarril y proporcionar vagones cubiertos para el transporte de los trabajadores. A este movimiento lo llaman los jubilados de la época La Huelga de Vieira por la decidida intervención y asesoría que éste dirigente les prestara durante su desarrollo.

En febrero de 1938 la USO presentó a la compañía un pliego de 12 peticiones que contenía la jornada de 8 horas, aumento de salarios, aumento del 50% para los turnos de noche, pagos de los días de fiesta nacional, contrato colectivo, descanso dominical remunerado, etc., que fueron contestados negativamente por la Troco. Tras un período infructuoso de negociaciones se decretó la huelga el 8 de abril de 1938. Esta resultó ser la más corta de las efectuadas a la compañía pues tras un tiroteo que se formó en el parque Bolívar y en el que el propio doctor Diego Luis Córdoba, asesor del sindicato, estuvo a punto de perecer, resultaron un par de muertos y algunos heridos. Según cuenta hoy don Antonio Suárez, quien tenía una tienda en la esquina noroccidental de dicho parque, los ocupantes de una camioneta de la Policía recogieron presurosos las secuelas de aquella contienda y los rimeros de zapatos, sandallas, sombreros y prendas personales que la gente abandonó en su rápida huída. Los trabajadores volvieron a las cuadrillas y a su banco de trabajo y la huelga terminó.


Cercana la fecha de la reversión, la Troco anuncia en agosto de 1947 la necesidad de licenciar personal de perforación, aduciendo que la producción de los pozos se agotaba. Este propósito iba a afectar sin duda a un buen número de personas que laboraban en tales actividades.
 
Se hicieron algunos despidos y tras todos estos devaneos, que mostraban el desacierto de la compañía en la conducción de tan delicado problema, estalló una huelga de 55 días en enero de 1948 que fue declarada legal por el juez del trabajo de Barrancabermeja, don Clímaco Buitrago, y que buscaba el reenganche de los despedidos, el fortalecimiento de la estabilidad laboral y la suspensión de los traslados.


El tribunal de arbitramento obligatorio convocado por el Gobierno, en fallo del 15 de marzo, ordenó reintegrar los 107 trabajadores despedidos, mantener su statu quo hasta la negociación de una nueva convención colectiva y continuar con el mantenimiento de los pozos.

Todos estos movimientos obreros, descritos someramente, se caracterizaron siempre por la solidez con que los trabajadores señalaban y defendían sus aspiraciones y por la forma organizada en que durante el desarrollo de cada suspensión de labores, tomaban como propias las instalaciones y equipos de la . compañía y velaban celosamente por su protección e integridad.


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